
Los dos atletas afganos que lograron ser evacuados de su país y llegaron a Tokio en la víspera para participar en los Juegos Paralímpicos no atenderán a los medios durante la competición "por motivos de seguridad y por su bienestar", según anunció el Comité Paralímpico Internacional (CPI).
La taekwondista Zakia Khudadadi y el atleta Hossain Rasouli llegaron en la víspera a la capital nipona procedentes de Francia, adonde viajaron el pasado lunes desde Afganistán tras ser evacuados del país en "una operación global" que contó con la colaboración de los Gobiernos de Francia y Reino Unido, entre otros países, y de varias ONG, según el CPI.
La evacuación de los atletas y su traslado ha Tokio "ha sido una de las situaciones más complejas" que ha tenido que gestionar el Comité Paralímpico Internacional, según dijo hoy el portavoz de este organismo, Craig Spence, en una rueda de prensa celebrada este domingo en Tokio.
El CPI había descartado anteriormente la participación de los dos atletas en Tokio debido a la complicada situación en Afganistán tras la toma del poder de los talibanes, y en la ceremonia de apertura de los Paralímpicos del pasado martes, hizo desfilar la bandera afgana sin ningún deportista de ese país "en señal de solidaridad".
Los paratletas han podido viajar finalmente a Tokio "después de haber expresado de forma continua su deseo de participar en los Paralímpicos", y tras haber recibido asistencia en Francia y continuado con su preparación deportiva en ese país. Con el objetivo de "proteger la integridad física y mental de los atletas", el CPI ha decidido que los atletas "no hablarán a los medios durante la justa", ni siquiera en zona mixta después de las competiciones, en contra de lo que es habitual en estos eventos.



