ÍCONO FEMINISTA

¿Terry o Albert?, el eterno dilema de Candy Candy... Te decimos quién es el mejor

"Candy" sigue siendo adorada por los fanáticos que crecieron con ella

La adorable "Candy Candy" cumple 45 añosCréditos: Pinterest
Escrito en TIEMPO X el

Originalmente publicado como manga, “Candy Candy” se proyectó como anime un 1 de octubre de 1976, producido por el estudio de animación Toei, responsable de los 115 episodios de la serie.

“Candy” cautivó a sus seguidores debido a que, pese al drama que la aquejaba al ser una niña huérfana, la encantadora niña rubia jamás perdía su alegría y bondad, pues no importaba qué tan deprimente fuera la situación, ella siempre buscaba la manera de mejorarla y ayudar a sus seres queridos.

La historia de la joven fue el primer anime Shojo que conquistó occidente y a la fecha su público está dividido en dos bandos irreconciliables que defienden a capa y espada a los más grandes amores de Candy: Terry o Albert. Incluso, hay un tercer bando que guardó añoranza por Anthony, el primer amor de “la pecosa” y quien murió en los primeros capítulos de la animación.

Pero Candy no era la típica damisela en peligro que sólo buscaba el amor, pues siempre luchó por su crecimiento personal y trabajó duro desde que era una pequeña niña, lo que la convirtió en uno de los primeros íconos feministas.

Candy conoció el amor y la pobreza en el orfanato “El hogar de Pony”, al sur del Lago Michigan, en el medio oeste estadounidense, gracias a la señorita Pony y a la hermana María. Ahí creció con su mejor amiga, a quien siempre quiso y defendió como una hermana: Annie Brighter.

¿Albert o Terry? Nunca lo sabremos

Como advierte Iván Antezana, el entusiasmo por “Candy, Candy” genera dos posturas antagónicas: la de las “Albertfans” y las “Terryfans”, bandos en permanente conflicto. “El fandom de 'Candy' se divide entre las que piensan que su heroína debe quedarse con uno o con otro. Hay discusiones terribles en las redes. Incluso, odios personales”, comentó Natalia Jaira, historiadora del Arte de la Universidad Católica.

Para Natalia Jaira, ambos galanes representan dos formas de masculinidad distinta. Ambos destacan por su aspecto conservador y novedosos para su época. Albert es el tradicional hombre proveedor, pero también abre espacios de libertad, ayudando a Candy a encontrarse con ella misma.

Terry, el melancólico galán inglés, es el hombre que se impone, que puede robarle un beso, pero que también es capaz de romper con la tradición, dejar de ser un aristócrata para buscar su camino lejos de la familia. “Es una réplica a la figura tradicional del príncipe”, explicó.

“En el final de su historia, Candy supera las convenciones narrativas del shojo al decidir que no será la novia o la esposa de ninguno de ellos, sino que seguirá su propio camino. Y en eso se suma al mensaje de los mangas más recordados, donde el esfuerzo es la clave de todo”, señala.

¿Por qué Candy conquistó América Latina?

La primera respuesta parecería obvia: hablamos de un melodrama para niños, que basa sus conflictos en las diferencias de clase. Natalia Jaira aporta a esta respuesta cuestiones propias del género del anime que, a fines de los años 70, empezaba a demostrar poder e influencia cultural en nuestras costas.

“En su momento, 'Candy Candy' fue una novedad estética. Nunca se había visto algo así en la televisión infantil. Tenía que ver con la primera globalización del manga “shojo”, dirigido en Japón a mujeres jóvenes, pero que en el resto del mundo era consumido por públicos más amplios”, explicó la experta en anime y cultura Otaku.